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Jordi Alemany | Liderazgo Humanista

La bisagra rota es la imagen que uso desde hace años para explicar qué le pasa a un mando intermedio cuando deja de liderarse a sí mismo. Una bisagra conecta dos puertas: la estrategia que baja desde dirección y la realidad operativa del equipo. Cuando la bisagra rota, ninguna de las dos puertas cierra bien.

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Llevo 21 años dentro de multinacionales y otros 11 acompañando a mandos intermedios de más de 20 países, y la bisagra rota es el patrón que más se repite: gente que gestionaba bien hasta que dejó de cuidar su propio autoliderazgo, y empezó a traducir la presión de arriba en caos hacia abajo.

Deloitte lleva reportando años que los equipos peor gestionados dedican buena parte de su tiempo a apagar urgencias en lugar de avanzar en lo importante. Ese patrón casi siempre nace en una bisagra rota: un mando que perdió su propio autoliderazgo y ahora gestiona reaccionando, no decidiendo.

Nadie se convierte en bisagra rota de un día para otro. Es un proceso lento de ir apagando fuegos sin parar a preguntarse cómo se está gestionando uno mismo, hasta que un día el equipo entero funciona en modo avión, esperando la próxima orden en lugar de proponer nada.

la bisagra rota en mandos intermedios

Qué es la bisagra rota y por qué aparece

La bisagra rota aparece cuando un mando intermedio deja de gestionarse a sí mismo antes de gestionar a su equipo. Deja de dormir bien, deja de parar a pensar, y empieza a reaccionar en lugar de decidir. La estrategia sigue bajando desde arriba, pero ya no se traduce en nada porque quien debía traducirla está agotado.

Las señales de que tu mando intermedio se está agotando

Contesta correos a las once de la noche y lo cuenta como si fuera una medalla. Convoca reuniones de urgencia para cosas que no lo son. Su equipo ha dejado de proponer nada porque aprendió que cualquier iniciativa se pierde en el caos. Y él o ella ya no recuerda la última vez que paró a pensar antes de reaccionar.

Cómo se repara una bisagra rota

No se repara con más formación en gestión de equipos. Se repara recuperando primero el autoliderazgo del propio mando, antes de tocar nada de su equipo. Es la misma lógica que aplicamos en el programa de liderazgo para mandos intermedios: primero se estabiliza a la persona, después se estabiliza el equipo.

Un acompañamiento de mentoring sostenido, disponible en el momento en que la presión aprieta y no solo en la sesión mensual agendada, es la diferencia entre reparar la bisagra a tiempo o esperar a que se rompa del todo. Eso es exactamente lo que hemos construido en mimentoria.net.

Si tus mandos intermedios se han convertido en la bisagra rota de tu organización, no es un problema de actitud. Es un problema de autoliderazgo sin sostén, y como tal, se puede reparar.